martes, 4 de noviembre de 2014

PRIMERAS JORNADAS DE EDUCACIÓN TECNOLÓGICA

Tecnología: naturaleza y desafíos de su enseñanza.
Dr. DIEGO LAWLER
CONICET

En primer lugar quiero agradecer la invitación a participar de este encuentro, si bien yo hace unos cuantos años que trabajo en el análisis filosófico de la tecnología, nunca me he encontrado hasta hoy con educadores de la tecnología en sí. Entonces espero que sea un encuentro feliz, si es un encuentro desdichado esto significa que lo que está haciendo la filosofía no está por buen camino, y entonces tendremos que hacer una ingeniería respecto del análisis conceptual que estamos llevando adelante.

Mi intención es presentarles a ustedes un conjunto de perspectivas que lleva adelante la reflexión filosófica sobre esa clase de cosas que llamamos tecnologías, descartar algunas de ellas que desde mi punto de vista son erróneas y proponerles una manera de pensar sobre fenómenos tecnológicos que nos permita atender a toda su complejidad.

La perspectiva que yo voy a emplear para analizar el fenómeno tecnológico es la perspectiva praxiológica, que tiene su origen en la Praxiología, la cual tiene unas raíces filosóficas que nos llevan hasta Aristóteles, pasando por Tomás de Aquino y por supuesto recalando en Marx. La idea de praxis es la idea de transformación productiva del mundo real en una relación libre con ese mundo real. Entonces la perspectiva praxiológica sobre del fenómeno tecnológico y lo hace intentar analizar el fenómeno tecnológico considerándolo un fenómeno humano que supone transformación intencional del medio en que el hombre se encuentra, con el propósito de que los productos de esa transformación satisfagan una necesidad, es decir tener (…).

Entonces la intuición que está detrás de la filosofía de la tecnología, al menos de la filosofía de la tecnología que yo practico dice algo como lo siguiente: si se desea una comprensión filosóficamente adecuada de la tecnología, hay que disponer de una teoría filosófica sobre la acción humana. Es decir, la reflexión filosófica sobre la tecnología hunde sus raíces en la reflexión filosófica sobre la acción humana, porque el fenómeno tecnológico es un producto humano, no sólo es un producto humano sino que es un producto que nosotros hacemos en ciertas condiciones, satisfaciendo ciertos criterios ante determinadas circunstancias. Entonces entender qué es lo que hacemos cuando hacemos tecnología es reflexionar filosóficamente sobre la tecnología.

Fíjense que esta es una perspectiva completamente distinta de la perspectiva que nos dice “reflexionar sobre la tecnología es como caminar en un museo donde uno ve entidades tecnológicas”, es decir artefactos, artefactos simples y artefactos cada vez más complejos. Esa no es la idea que yo quiero transmitirles a ustedes acerca de la reflexión filosófica sobre la tecnología, sino que reflexionar filosóficamente sobre la tecnología supone entenderla, y entenderla supone entender una idea más o menos acabada acerca de la acción humana porque la tecnología, la técnica es una forma de hacer y al mismo tiempo es un producto de una forma de hacer.

Entonces debemos desterrar esa idea de que la tecnología es un conjunto de artefactos. La tecnología no es un conjunto de artefactos, sino que lo que es, es una práctica humana entonces vamos a ver qué características tiene esa práctica humana.

¿Qué hacemos los filósofos cuando nos enfrentamos, desde esta intuición, con el fenómenos tecnológico? Lo primero que hacemos es algo que ustedes también hacen, es decir, pensar en la clase de problemas que pueden estar involucrados en el fenómeno tecnológico, y consideramos que a grandes rasgos hay tres grandes clases de problemas: problemas metafísicos, problemas epistemológicos y problemas axiológicos.

La metafísica es una etiqueta que utilizamos nosotros, los filósofos, cuando reflexionamos acerca del mobiliario básico del mundo. La pregunta metafísica es una pregunta por lo que hay, cuando yo digo “¿qué cosas hay?” estoy haciendo una pregunta metafísica, porque estoy reflexionando sobre la estructura última del mundo, por eso es una pregunta sobre el mobiliario básico del mundo.

Entonces la pregunta metafísica, orientada a la tecnología, si comprender adecuadamente la tecnología es tener una teoría sobre la acción humana, entonces la pregunta metafísica, cuando se orienta al fenómeno tecnológico pregunta por su estructura básica, se plantea de esta forma: ¿qué clase de cosas es la acción técnica? ¿Cuál es su naturaleza? ¿Cuál es la (gramática) de su composición? Es decir, ¿cómo se estructura la acción técnica, de acuerdo a qué reglas? ¿Qué clase de cosas son sus productos? Los procesos técnicos o los artefactos. ¿Qué características tienen la clase de cosas artificiales? Y esta no es una pregunta ingenua, es una pregunta filosófica de envergadura, por ejemplo, una mesa es diferente de una pieza de oro, y el oro pertenece a una clase natural, que está en la naturaleza, y podemos tener creencias completamente erróneas acerca de cuál es su estructura última. Después de muchos años de investigación científica descubrimos la estructura molecular del oro y entonces podemos procesar las distintas piezas que encontramos, podemos dictaminar si son piezas de oro o no, si satisfacen los criterios que definen a las clases de las cosas que son de oro.

Pero en el mundo artificial sucede (…) ¿se trata de saber lo que es una mesa investigando su esencia? La mesa es algo que empleamos para depositar cosas sobre ella, sentarnos a comer, etcétera. Y hay alguien que (…) sabe qué clase de cosa es una mesa, que es el diseñador de esa mesa. Entonces fíjense que con las clases artificiales, las mesas, las sillas, los micrófonos, etcétera, suceden cosas diferentes que con las clases naturales: las clases naturales se descubren empíricamente, las clases artificiales no se descubren empíricamente. Son un conjunto de preguntas filosóficas relacionadas con el mobiliario básico del fenómeno (…) ¿Qué clases de cosas con las cosas artificiales? Y otra pregunta es qué características presenta la racionalidad tecnológica: ¿es meramente una racionalidad instrumental? Es decir, hacer tecnología, ¿supone únicamente deliberar acerca de cuáles son los medios adecuados para la satisfacción eficiente de unos deseos dados de antemano? Eso significaría circunscribir la racionalidad tecnológica a una deliberación meramente sobre los medios, sin considerarla como un ejemplo paradigmático de racionalidad instrumental. Desde mi punto de vista, esa visión sobre la tecnología es errónea. Pero aquí el caso de la pregunta acerca de qué clase de racionalidad es racionalidad tecnológica, es una pregunta que puede ser agrupada bajo la etiqueta de la metafísica. Entonces nos enfrentamos como filósofos a los problemas tecnológicos o al fenómeno técnico, le preguntamos: ¿qué clase de cosa es? Y esa pregunta se puede derivar de estas diferentes maneras.
Y luego tenemos los problemas propiamente epistemológicos, que ya no tienen que ver con la naturaleza de la cosa en cuestión, sino que tiene que ver por ejemplo con cómo accedemos cognitivamente a la tecnología, cómo la conocemos, cómo son los accesos epistémicos a ella.
Y luego están los problemas vinculados a la relación entre ciencia y tecnología, ¿es la tecnología ciencia aplicada o no es meramente ciencia aplicada? ¿Hay alguna especificidad propia que caracterice el conocimiento tecnológico? Porque si no es ciencia aplicada, ¿qué cosa es ese conocimiento tecnológico? Hay algo así como disciplinar ingenieriles que estén asentadas sobre bases epistémicas distintivas respecto de las bases epistémicos de la ciencia.

Todo parece indicar que hay diferencias entre el conocimiento científico y el conocimiento técnico o tecnológico. Los científicos trabajan sobre modelos (señalizados) de la realidad, en cambio los tecnólogos intervienen directamente en la realidad, y cuando intervienen en la realidad no es suficiente con modelizar esa realidad, hay que ajustar los modelos a los factores que constituyen ese mundo en el cual se interviene. No es lo mismo construir un puente y someterlo en un laboratorio a la prueba de resistencia de materiales, que ponerlo aquí sobre el Paraná y estimar su duración y ver cómo le afectan los distintos factores climáticos, la composición del suelo, etcétera. Trabajar en un laboratorio construyendo un prototipo y probándolo, no es lo mismo que trabajar en la realidad, entonces para el trabajo en la realidad se requiere de una clase de conocimiento que no son específicamente conocimientos científicos, sino que son procedimientos que cuando uno analiza la práctica ingenieril lo puede considerar como un conocimiento que tiene un valor epistémico peculiar, y que son conocimientos que surgen de generalizaciones que se producen en la misma práctica.

Y esto para no mencionar otros aspectos que ustedes intuitivamente conocen muy bien, es decir, nosotros en la lengua castellana tenemos un montón de distinciones que recogen las distintas clases de conocimiento involucradas esas clases en nuestro hacer productivo. Por ejemplo, no es lo mismo saber cómo se hace una torta que saber hacerla, uno puede leer la receta, saber cómo se hace, pero otra cosa es saber hacerla. Saber hacer algo requiere de un conocimiento que no es proposicional, es decir, que no puede ser enlistado en un conjunto de proposiciones y transmitido, requiere un aprendizaje por la práctica que luego no puede ser sistematizado. Así como se hacen las tesis de Licenciatura, la tesis de Maestría y la tesis de Doctorado, ¿cómo se hace? Uno se pone al lado de un tutor, le va entregando trabajos y este tutor dice “ya está”-“¿cómo que ya está?”-“Sí, ya está, preséntelo”. Él se supone que tiene la experiencia de haberla hecho, entonces lo que va haciendo es calibrando el valor del trabajo hasta que considera que está hecho, pero lo peor que uno puede hacer es comprarse un libro que diga “¿cómo se hace una tesis?” y hacerla siguiendo un libro porque eso no conduce a ningún lado. Porque no hay una receta, porque hay un tipo de procedimiento que depende del propio hacer.

Entonces ahí tendríamos una clase de conocimientos que habría que caracterizar bien y habría que mostrar por qué no es conocimiento aplicado al resultado de la ciencia y cuál es la fuente de su origen, pero en principio, intuitivamente, en función de las distinciones del castellano de las que todos hacemos uso, esas distinciones (…) que hay allí una base epistémica de la que surge un conjunto de conocimientos que tiene una especificidad propia y que es la base de lo que se conoce como ciencias ingenieriles. Las ciencias ingenieriles no son las ciencias naturales, tampoco son ciencias humanas, son ciencias que tienen un estatuto epistemológico propio.

Y luego tenemos los problemas axiológicos, ¿cuál es la fuente axiológica propia de la tecnología? Es decir, cómo valoramos a la tecnología. En general se ha pensado que hay como dos grandes ámbitos valorativos de la tecnología, ya sea de los artefactos, de las acciones técnicas que producen esos artefactos o de las acciones técnicas que dan lugar a los procesos tecnológicos mismos. Se ha tendido a considerar que hay un ambiente externo que tiene que ver con la valoración social de la tecnología y que hay un contexto o ambiente interno que presupone una valoración intrínseca de esas acciones tecnológicas de las que dependen los artefactos y los procesos tecnológicos.
Entonces cuando hablamos de valores de naturaleza práctica, como por ejemplo es el caso de la eficiencia, la eficacia o el ajuste, se supone que hacemos una valoración externa del fenómeno tecnológico. En cambio cuando hacemos una valoración social, preguntamos por ejemplo si es legítimo o no legítimo perseguir esa trayectoria tecnológica. En cambio cuando nos preguntamos si una tecnología es eficiente o eficaz, estamos hablando de las acciones tecnológicas mismas. Nosotros tenemos una distinción entre eficacia y eficiencia. Podemos (…) sí claro que podemos tener una acción completamente efectiva pero muy poco eficiente, porque tendrá un conjunto de resultados no queridos que excede el conjunto de los objetivos buscados. En cambio una acción es eficiente cuando se elimina, cuando se tiende a cero en el conjunto de los resultados producidos en función de los objetivos buscados. Fíjense que la noción de eficiencia acá no es la tecnológica, sino que es una noción puramente ingenieril, no tiene que ver con el costo económico de la acción, sino que tiene que ver con una razón entre objetivos propuestos y resultados logrados. Naturalmente, esto es para llamarles la atención sobre el fenómeno axiológico, si la técnica es resultado de la acción humana, toda acción humana tiene problemas prácticos, nos proponemos objetivos y luego cuando intervenimos en el mundo para lograr esos objetivos, producimos unos resultados, muchos de esos resultados no tienen que ver con los objetivos, por eso se generan la cantidad de problemas prácticos que se generan. Y la razón de que se generen esos problemas prácticos es que todas las acciones humanas se desarrollan en un mundo que no controlamos o que controlamos parcialmente. Por eso además de perseguir buenos propósitos, necesitamos suerte, también necesitamos suerte en la construcción de tecnología.

Entonces ahora quiero revisar una serie de enfoques, tres enfoques: el que yo denomino el enfoque sustantivo, luego lo que denomino el enfoque instrumental y finalmente el enfoque praxiológico. Quiero contarles por qué creo yo que el enfoque sustantivo no funciona, por qué creo que enfoque instrumental no funciona y por qué creo que la manera más rica de pensar sobre la tecnología es adoptando el enfoque praxiológico. Y luego haré algún comentario general acerca de cómo deberíamos mirar el fenómeno tecnológico, qué tipo de cosas tendríamos que transmitir si adoptásemos el enfoque praxiológico por sobre el enfoque sustantivo o el enfoque instrumental.

Naturalmente son cosas abiertas a discusión y después de la charla espero (se haga) una ronda de preguntas para debatir sobre el asunto, si no hay debate cómo podemos avanzar.

El enfoque sustantivo es un enfoque representado por filósofos como Heidegger, estos tipos de filósofos consideraban que la tecnología era producto de la razón ilustrada, y la razón ilustrada mantenía con el mundo un vínculo de manera tal que consideraba a la naturaleza como un recurso para sus propios fines. Entonces ahí donde había un curso de agua montaba una central hidroeléctrica. La naturaleza, para la razón ilustrada, es un insumo más que es capaz o está en condiciones de entrar en un razonamiento tecnológico.

Visto de esta manera el fenómeno técnico es hijo de un momento histórico, social, y político determinado, es hijo de la Modernidad, es decir para que haya tecnología tiene que haber un ser humano, frente a esa naturaleza, que se plante frente a esa naturaleza con cierto grado de autonomía, que sea capaz de generar representaciones respecto de lo que desea hacer y que luego esté en condiciones de estas habilidades técnicas necesarias para poder explotar la naturaleza en términos de esas representaciones. Entonces la naturaleza aparece meramente como insumo.

Entonces la técnica está regida por esta voluntad de dominio y control, sostenida por este sujeto que se planta de manera autónoma frente al fenómeno natural. Entonces la tecnología sólo expresaría desde este punto de vista filosófico la ansiedad humana por controlar aquellos procesos intrínsecamente incontrolables, y además someterlos a un dominio que conlleva al mismo tiempo la explotación de otros hombres.

El problema con esta visión filosófica es que si uno suscribe este análisis filosófico de la tecnología, al mismo tiempo debe suscribir los presupuestos políticos que están detrás. Entonces si uno considera que el enfoque sustantivo es correcto entonces uno debe desentenderse por ejemplo de la ilustración. Si uno se desentiende de la ilustración, o de la idea de que hay una autonomía (individual) capaz de intervenir productivamente sobre el medio natural, entonces uno tiene que abandonar formas sociales contemporáneas y tiene que retroceder a formas sociales antiguas. Es decir, esta mirada sobre la tecnología, esconde finalmente un enfoque muy conservador, porque lo que no está diciendo este análisis filosófico sobre la tecnología es que en las sociedades medievales donde había otro tipo de relación con la naturaleza, donde la naturaleza estaba encantada, es decir no estaba todavía sometida a la actividad productiva humana se vivía mejor. Entonces deberíamos hoy mantener con la naturaleza el mismo tipo de relación que mantenía las sociedades medievales. Entonces bajo la apariencia de una crítica socio-política del fenómeno tecnológico actual, se esconde una reacción muy conservadora que suscribe formas sociales de vida que no presuponían para nada individuos autónomos libres. Por supuesto que esta actitud dice que la técnica, desde este punto de vista filosófico, implica que la técnica está siempre moralmente cargada, es decir ya desde el vamos se expresa la voluntad de dominio del hombre frente al resto de los elementos de la naturaleza y eso supone algo así como un pecado original y entonces todos los desastres técnicos no son más que culpas que pagamos por esa especie de pecado original.

Luego tenemos una segunda concepción filosófica, que es una concepción que desde mi punto de vista está muy extendida, quizá sea una concepción con la que ustedes estén muy familiarizados y es lo que yo denomino el punto de vista o la actitud tecno-científica. El punto de vista o la actitud tecno-científica es ese punto de vista que prácticamente parte del sentido común de los tecnólogos y los científicos. Se trata de un punto de vista que suscribe la idea de la racionalidad técnica como racionalidad instrumental. Hacer tecnología es deliberar acerca de cuáles son los medios idóneos para transformar la realidad en la que estamos y producir los fines que deseamos. Entonces toda la racionalidad tecnológica es una racionalidad acerca de los medios idóneos donde bajo la noción de idóneo tenemos la idea de eficiencia, la idea de eficacia, la idea de (…) etcétera. La discusión acerca de qué fines son posibles de perseguir es una discusión que pertenece a otro ámbito, que es el ámbito de la política donde se discute la naturaleza (…) pero no es una discusión que pertenezca a la esfera tecnológica. La esfera tecnológica sólo delibera acerca de medios y no acerca de fines. Los fines se deciden de forma externa al fenómeno tecnológico. Esta mirada muchas veces se esconde lo que se denomina, o suscribe muchas veces, lo que se denomina el determinismo tecnológico, es decir, creer que una forma tecnológica da origen o causa, en el sentido de que determina, ahí habría que precisar qué significa exactamente que una tecnología determine una sociedad. Pero la idea del determinismo tecnológico es que dada tecnología tenemos una sociedad, para emplear estas palabras de Marx, aunque Marx no era un determinista tecnológico, pero sí podemos citar cosas como la siguiente: si ustedes toman el molino de viento y tienen la sociedad feudal, si ustedes toman la máquina (…) tienen la sociedad industrial, uno puede hacer una lectura determinista de esa sentencia y decir que hay una forma tecnológica que causa determinado tipo de forma social.

Esta versión considera que la racionalidad tecnológica se restringe a mera racionalidad instrumental y que al mismo tiempo que se suscribe en términos sociológicos ante ese determinista fuerte, al mismo tiempo nos asegura esta posición y las tecnologías carecen de valor, las tecnologías son neutrales, lo que hemos escuchado muchas veces, un arma puede servir para matar a una persona pero también puede servir para cazar un animal y proveer los alimentos, etcétera. Dependiendo quién tenga el cuchillo en las manos ese cuchillo tendrá un valor u otro, hay infinitos ejemplos de distintos grados de complejidad sobre esta idea, que finalmente es una idea muy instructiva y muy sencilla: los objetos técnicos o los procesos técnicos carecen de valor. Los fines, que son los que dotan de valor a los objetos y a los procesos técnicos provienen de una esfera externa a la esfera técnica. Entonces aquí, esta distinción, nos obliga a hacer una diferencia entre medios y fines: los medios son propiamente técnicos y los fines son externos a los medios (…) y son externos a la esfera técnica y todas las fallas tecnológicas, de acuerdo con esta teoría, pueden ser explicadas como usos inadecuados de procesos o artefactos tecnológicos. Es decir, no hay fallas tecnológicas o técnicas que sean intrínsecos a esos procesos o esos artefactos o esas acciones técnicas, sino que siempre son externos a los procesos y a los artefactos. Es decir, se ha producido el desastre que se ha producido no porque sea una tecnología altamente riesgosa sino porque ha estado bajo muy poco control o ha sido mal operada, no estaban presentes las habilidades necesarias para interrumpir el proceso, etcétera. Siempre acontecen circunstancias o eventos externos a la esfera técnica.

Por supuesto la idea de la neutralidad de la tecnología justamente lo que hace es obstaculizar el debate público acerca de la tecnología, porque la tecnología siempre permanece fuera del debate público, es decir si la tecnología es neutral nunca puede ser un objeto de debate. En todo caso la sociedad debe debatir qué propósitos persigue, pero una vez que decida en qué mundo quiero vivir entonces habrá una tecnología que se satisfaga sus intereses en ese mundo. Pero la tecnología nunca entra como objeto del debate, es decir nunca se la somete a examen, nunca se abre (…) de la tecnología, nunca se analizan sus procesos, nunca se piensa si hay alternativas tecnológicas mejores a esa tecnología que se tiene, etcétera, nunca se piensa si son tecnologías apropiadas o no apropiadas. Porque se considera que la idea de propiedad en la tecnología viene dada por el uso que se hace de esa tecnología, es decir quienes la aplican ya sabrán qué hacer con ella, pero una tecnología en sí misma examinada. Entonces fíjense cómo piensan la posición del ingeniero, cómo la tematizan. como si el ingeniero ocupase la misma posición que ocupa la naturaleza en el proceso de la evolución, ¿qué posición ocupa la naturaleza en el proceso de evolución? Ocupa la posición de examinar posibilidades de respuesta para una situación y producir la mejor respuesta para esa situación. La naturaleza hace que las distintas especies se adapten al medio ambiente a partir de la acumulación de variaciones y (…) reproductores, eso es lo que nos dice la (…) Entonces si el ingeniero está en la posición de la naturaleza, el ingeniero es como la naturaleza y si es como la naturaleza es neutral, completamente neutral respecto de los problemas que examina y de las soluciones que ofrece, así como es neutral la naturaleza respecto de los problemas que examina para cada especie, y es neutral también respecto de las respuestas que le ofrece para sobrevivir en esas circunstancias.

Entonces si el ingeniero está en la posición de la naturaleza, si el interés de la ingeniería es el interés de la naturaleza, entonces un ingeniero es un ser completamente neutral y amoral, no es que es moralmente bueno o moral, es completamente amoral, carece de cualquier tipo de juicio valorativo, porque lo único que hace el ingeniero es examinar problemas, para dar técnicamente soluciones, sólo en sentido técnico, y proponer la solución que considera más eficiente en función de cómo se realizó el diagnóstico de la situación.

Esto tiene también otros problemas, es decir no sólo quita la tecnología del debate público sino que se le ocurre pensar la sociedad como si fuera objeto de una solución tecnológica. Quien piensa a la tecnología de esta manera puede sacar la siguiente conclusión: si dejamos de mirar los ríos para construir represas y generar corriente eléctrica y comenzamos a mirar las formas sociales e imaginamos los conflictos culturales y sociales con los problemas ingenieriles, entonces avanzamos hacia una especie de sociedad completamente racional, donde tengamos una especie de solución eficiente y eficaz para cada problema social. Entonces fíjense que la idea de la neutralidad de la tecnología que aparece como problema de la (tecnocracia), o el problema de generar una sociedad vista como si la solución a todos sus conflictos fuese un problema meramente ingenieril y en ese sentido de cálculo instrumental.

Y luego, finalmente, esta reflexión filosófica que considera que la tecnología es hija únicamente de la ciencia, y por lo tanto suprime la idea de que la racionalidad tecnológica es pura racionalidad instrumental, nos lleva a lo que se denomina el imperativo tecnológico, la creencia de que el progreso tecnológico es intrínsecamente bueno y que por lo tanto es irracional que una sociedad o un grupo social rechace innovaciones tecnológicas. Entonces por ejemplo sería irracional lo que están haciendo los (…), esta comunidad de (…) en la provincia de La Pampa, es decir rechazar innovaciones tecnológicas, sería completamente irracional, porque el proceso tecnológico intrínsecamente es algo valorable per se. Entonces fíjense si nosotros tuviéramos que caracterizar la forma de vida (…) como una forma de vida irracional eso no significa que la forma de vida (…) ande mal, lo que significa que anda mal es la visión filosófica que tenemos acerca de la tecnología  que tiene como consecuencia la caracterización de esa sociedad como sociedad irracional.

Entonces ahora quiero proponerles otra perspectiva, que es diferente a las anteriores y es una perspectiva que nos permite el análisis de los problemas metafísicos, axiológicos, epistemológicos de una manera no reduccionista, como sí lo hacía la teoría sustantiva que reducía todo a la razón ilustrada o a la razón moderna y entonces cuando criticaba ciertas consecuencias de una tecnología (…) por el agua, porque al mismo tiempo criticaba los logros de la ilustración y los logros de la Modernidad, no son logros que ponen por delante al individuo como agente autónomo capaz de entrar en contratos sociales, en función de sus racionalidades. Eso por un lado y por el otro lado también es una perspectiva que nos permite descartar esta posición reduccionista que reduce la tecnología a la ciencia, que tiene estas consecuencias que acabamos de ver, consecuencias de creer que un proceso tecnológico es intrínsecamente bueno, que hay formas sociales entonces irracionales, que no se puede rechazar sobre bases irracionales las innovaciones tecnológicas, que la tecnología como ciencia es neutral, etcétera.

Entonces esta perspectiva praxiológica que quiero comentarles rápidamente tiene muchos orígenes como decía al comienzo de esta conversación y son orígenes que yo voy a reseñar rápidamente. Uno de ellos es Aristóteles, cuando Aristóteles pensaba la tarea del artesano, en qué consistía la tarea del artesano, tarea que describió en los términos (…). Luego también está presente la idea praxiológica de Tomás de Aquino cuando pensaba que estaba involucrado en el (hacer productivo) (…) involucrada también esta perspectiva de la teoría de Marx, cuando Marx piensa de qué se trata la praxis.

Pero ya más cerca nuestro, de nuestros tiempos, ideas praxiológicas fueron recogidas por (…) en un precioso ensayo que se llama “Meditación sobre la técnica” y que yo los invito a leer quienes no lo hayan todavía leído, es un ensayo fresco y lleno de muchas ideas. Fíjense aquí he tomado tres frases, más o menos al azar, de ese ensayo que (…) hace unos comentarios sobre esas sentencias (…) como la caracterización de la antropología filosófica que está detrás de este punto de vista praxiológico. Es decir, hay una mirada sobre el hombre y esa mirada sobre el hombre nos trae connaturalmente unas raíces filosóficas sobre la técnica. Entonces si consideramos que esa mirada sobre el hombre es productiva y acertada, tenemos ya una filosofía de la tecnología (…) y por lo tanto también tenemos una consecuencia que es (…) cuando pensamos y enseñamos qué clase de cosa es la tecnología. (…)

Fíjense lo que dice Ortega en estas tres sentencias: “el hombre y la raíz misma de su esencia se encuentra antes que ninguna otra en la situación del técnico”. La experiencia humana es la situación del técnico, no debemos confundir esta idea con esta otra, en las transparencias anteriores, donde el ingeniero estaba en el lugar de la naturaleza, son situaciones distintas, que el hombre se encuentra respecto de su existencia en la condición de técnico, no significa que el hombre esté (…) o no significa que el ingeniero ocupe el mismo lugar de la naturaleza.

Dice “para al hombre vivir es desde luego y antes que otra cosa esforzarse en que haya lo que aún no hay, a saber, el mismo aprovechando para ello lo que hay, vivir es en suma producción. Hombre, técnica y bienestar son en última instancia sinónimos. Todas las actividades humanas que especialmente han recibido, o merecen el nombre de técnicas, no son más que especificaciones, concreciones de ese carácter general de auto fabricación propio a nuestro vivir”. (Vamos a realizar) un conjunto de señalamientos sobre estas consideraciones orteguianas, conjunto de señalamientos que creo yo nos pone en la (vista) de un enfoque filosófico (sabio).

Primero que el fenómeno técnico es intrínseco al hombre, es decir el hombre está en la situación del técnico, entonces el fenómeno técnico es intrínseco, el hombre no podría no producir técnica o tecnología, porque el hombre quiere vivir, para vivir debe sortear las dificultades de su medio dice Ortega, puesto que el hombre no está adaptado como sí lo están los animales a su medio, entonces debe transformar la circunstancia para inventarse una circunstancia nueva. Pero no sólo quiere vivir en el sentido de perdurar, también quiere vivir bien, entonces tiene unos propósitos y transforma esas circunstancias en función de esos propósitos, genera un mundo.

Fíjense lo que dice aquí Ortega “esforzarse en que haya lo que aún no hay”. Ahí hay un gran secreto desde el punto de vista filosófico acerca del fenómeno técnico que nos pone en la vía que nos lleva a analizar el fenómeno técnico en términos de la idea de diseño, pero no la en términos de una idea de diseño (…) sino en términos de la idea de diseño vista desde una teoría de noción humana.

¿Qué esa sea tecnología? En principio hacer tecnología es diseñar. ¿Y qué es diseñar? Diseñar es hacer que haya lo que aún no hay, diseñar es crear. ¿Y cómo creamos nosotros los hombres? Marx tiene una hermosa sentencia en la ideología alemana que dice qué es lo que distingue al peor de los arquitectos de la mejor de las abejas: que aún el peor de los arquitectos, a diferencia de la mejor de las abejas se representa previamente lo que luego va a realizar. Es decir, el hombre es un ser creador en términos de que es un ser que crea un conjunto de representaciones que luego intenta realizar en la realidad. Entonces hacer tecnología comienza por ser una actividad que diseña, ¿qué diseñamos cuando diseñamos una tecnología? Y eso es lo que nos está diciendo Ortega aquí al final: “la tecnología es parte del proceso de fabricación del propio ser del hombre”. No sólo diseñamos una solución técnica, diseñamos un mundo posible. Cuando diseñamos una tecnología estamos diseñando un mundo posible. Diseñar tecnología es diseñar mundos y al diseñar mundos estamos rediseñándonos nosotros mismos e inventándonos en ese mundo. Hay ejemplos paradigmáticos de esto, todas las tecnologías aplicadas a lo biológico y la reingeniería demanda condiciones (…), al diseñar artefactos que extienden nuestra memoria, que nos permiten externalizar procesos y funciones cognitivas, nos estamos rediseñando nosotros mismos, es decir, estamos llegando a ser clases de cosas diferentes a las que éramos antes.

Entonces me parece que aquí hay una idea que es diferente de la concepción de la racionalidad instrumental y que es diferente de la posición que propone las posiciones sustantivas que es la idea de que hacer tecnología es hacer existir lo que aún no hay y entonces todo lo que está involucrado en la actividad del diseño. Cuando uno piensa en la tecnología a través del diseño, uno está pensando en la creación de mundos posibles. Y cuando uno piensa que enseñar tecnología es enseñar a diseñar mundos posibles, uno piensa que enseñar tecnología es enseñar a diseñar mundos posibles y formas humanas en esos mundos posibles. Y eso tiene una complejidad que rebota en muchas direcciones, por ejemplo uno tiene que pensar en diseñar mundos posibles que sean físicamente factibles, uno no puede diseñar mundos posibles que no sean físicamente realizables, de acuerdo a lo que sabemos sobre las leyes físicas. Entonces tienen que diseñarse mundos posibles que satisfagan posibilidades físicas. Por eso una buena manera de enseñar tecnología también es hacer leer ciencia ficción, porque leer ciencia ficción es explorar mundos posibles, algunos de los cuales sí y otros no satisfacen posibilidades físicas. Entonces la imaginación se enciende. Pero no sólo han de satisfacer el mundo posible que luego sea a realizar, ese mundo diseñado con posibilidades físicas, sino que además tiene que ser técnicamente viable, debemos imaginar un mundo que satisfaga procesos físicos pero que además sea técnicamente viable. Tenemos que tener los recursos técnicos para llevarlo adelante, por ejemplo sabemos cómo se producen los eclipses, pero no podemos todavía producir eclipses a voluntad, sabemos cuál es la explicación científica de los eclipses, pero no tenemos los medios técnicos para producirlos a voluntad. Sabemos cómo se produce la (…) humana pero todavía no tenemos afinados los medios técnicos para producirlas.

Entonces debemos imaginar mundos físicamente realizables, técnicamente asequibles y luego legítimos, debemos plantearnos acerca de si esos mismos mundos son deseables o no son deseables. ¿Y cómo decidimos la idea de la deseabilidad de esos mundos? En función de la clase de cosa que queremos ser, eso es lo que nos lleva a decidir acerca de la deseabilidad de esos mundos, es decir ahí ya se mezcla en la imaginación tecnológica la forma social, cómo queremos vivir, cómo queremos organizar la vida en común.

Entonces cuando a la tecnología se la ve desde el punto de vista praxiológico, se ve la tecnología como acciones productivas humanas que se realizan bajo ciertas condiciones. Pero al mismo tiempo se ve a la tecnología como exploración de oportunidades de transformación del mundo. Entonces fíjense que desde este punto de vista filosófico, todo el mundo que nos rodea es una oportunidad para su transformación y los deseos mismos que comenzamos a explorar acerca de lo que queremos hacer provienen de lo que hay, porque si no viviríamos en una especie de platonismo, en donde primero tenemos los deseos, esos deseos generan proyectos y luego vamos a transformar el mundo en función de esos proyectos. Cuando digo transformar digo productivamente, es decir produciendo tecnología y no es así como funcionan las cosas. La fuente de nuestras inspiraciones no es un contacto privilegiado con un mundo de ideas abstractas, nos inspiramos en lo que hay. Por eso es importante la cultura científica tecnológica existente en una sociedad, porque la cultura científica tecnológica existente en una sociedad hace que los individuos perciban oportunidades de transformación, allí donde otros, con otra clase de cultura científico tecnológica no perciben absolutamente nada. Por eso es bueno darse una vuelta por Tecnópolis, por lo que hay de tecnología ahí, porque ¿qué hay en Tecnópolis? No es un museo, lo que hay son posibilidades de acción explotadas. Todas las posibilidades de acción que fuimos capaces de imaginar, al menos algunas de ellas, realizadas, y cada una de ellas inaugura un mundo, y muchas de ellas están en conflicto entre sí. Cuando uno se pasea por Tecnópolis uno ve o Biotecnología o tecnología espacial, tecnología espacial o recursos escasos, hay que decidir políticas, y cada forma tecnológica tiene un conjunto de problemas, promueve un tipo de desarrollo y genera una forma social diferente. Entonces pasearse por Tecnópolis, es pasearse por posibilidades, por mundos posibles, que uno puede interrogarse acerca de si son deseables o no son deseables, y bajo qué circunstancias son deseables, porque lo que vemos en Tecnópolis son posibilidades de acción concretizadas. Y los griegos, que algo sabían de todo este asunto utilizaban el término (…) para hablar de la sabiduría incorporada en la técnica, y la (…) tiene que ver con lo que le ocurría a Odiseo en sus viajes, que era aprovechar las oportunidades que le brindaba el mundo, es una especie de sabiduría para aprovechar las oportunidades que brinda el mundo. En el mundo hay obstáculos y también hay oportunidades, entonces la cultura científico tecnológica, la distribución de la cultura científico tecnológica lo que hace es filtrar la percepción de las oportunidades que existen en un mundo como oportunidades de generación de otros mundos posibles.

Por eso es que no hay tecnología en el vacío, hay tecnología en el contexto de una cultura científico tecnológica, hay culturas científico tecnológicas más innovadoras y culturas científico tecnológicas menos innovadoras. Una cultura científico tecnológica innovadora es una cultura que promueve percepciones y oportunidades de acción y de transformación del mundo.

Las culturas científico tecnológicas son contingentes, pueden estar o no estar, se las puede promover o no promover pero no hay nada que las haga necesariamente existir, dependen de un conjunto de factores que pueden concurrir o no concurrir. ¿Y qué entiendo por esa cultura tecnológica? Un conjunto de representaciones, conocimientos, creencias y representaciones conceptuales o de técnicas y sistemas técnicos, componentes prácticas, como reglas, estabilidades y conocimientos operacionales,  y luego componentes valorativos, preferencias sobre el diseño, uso y proyección de técnicas, así como conocimientos técnicos.

Entonces una cultura científico tecnológica tiene estos tres elementos: representaciones, componentes prácticos y componentes valorativos. Y es la cultura técnica la que filtra representaciones que los agentes tienen de los medios técnicos disponibles constriñendo o liberando las posibilidades de acción que se pueden tomar en oportunidades reales de transformación del mundo.

Entonces fíjense que aquí, la noción de racionalidad que está detrás de esta mirada sobre la tecnología es una noción completamente diferente a la noción de racionalidad instrumental. Aquí se trata de lo siguiente: la racionalidad tecnológica está basada en una decisión libre de transformar la realidad futura de acuerdo con representaciones, diseños que los sujetos son capaces de elaborar deliberativamente. Por supuesto esta idea de que hay una relación libre, significa que no hay que enajenar nunca la posibilidad de controlar la transformación sobre el mundo, ahora esto no desconoce que hay trayectorias tecnológicas que tienden a autonomizarse pero lo que hace es llevarnos a abrir esas trayectorias tecnológicas para que nosotros siempre podamos allí introductor transformaciones y tenerlas de alguna manera bajo control social.

Entonces, ¿qué es un sujeto racional? Desde el punto de vista de este análisis de la tecnología, ¿qué es un sujeto racional? Es un sujeto que hace y logra lo que desea, porque eso es lo que nos permite la tecnología. La tecnología es un logro no es un resultado contingente de la acción humana. Entonces entender la tecnología es entender cómo nosotros los humanos nos proponemos cosas y las logramos, porque parte de la comprensión de la tecnología es entender lo que es (un poco) al nivel de la acción humana. Luego la acción técnica, a diferencia de la acción humana intencional, tiene características que le son propias, por ejemplo una acción tecnológica está basada en reglas de operaciones de transformación del mundo sostenidas en el mejor conocimiento disponible. Y ese mejor conocimiento disponible puede tener dos fuentes, puede provenir de la ciencia o puede provenir de las prácticas ingenieriles, es decir, que sea conocimiento producto de la generalización de los procesos de ensayo y error que se producen en la actividad ingenieril. Pero naturalmente es una práctica de transformación del mundo regulada por creencias, y creencias con creciente grado de verosimilitud, porque fíjense que en la tecnología hay una relación entre la verosimilitud de las creencias o los conocimientos que sostienen la transformación del mundo y la eficacia y eficiencia de esos procesos de transformación. De tal modo que uno puede hacer esta relación: a mayor verosimilitud de las creencias, mayor eficacia y eficiencia de los procesos de transformación del mundo.

Entonces quisiera concluir esta especie de invitación a considerar las cosas de este modo con uno o dos comentarios que creo que pueden cumplir el propósito de abrir la discusión. Y acá voy a hablar como filósofo, quizás con esa (…) pero cuando uno mira alrededor de lo tecnológico de este modo, ¿qué es lo que pensamos nosotros que puede ser útil en la enseñanza de la tecnología? Lo que nosotros pensamos que puede ser útil en la enseñanza de la tecnología no es una enseñanza de los artefactos cerrados o en sí mismos, no es una enseñanza de “esto es una linterna, esta linterna tiene estos componentes internos, se satisfacen las leyes físicas y esto tiene unas consecuencias que son determinadas (…) artefactos lugares intencionados de uso y entonces tenemos (…)”. Esa es una idea que está, que a veces se enseña, que quizás haya que enseñarla, pero desde mi punto de vista no debe ser la idea que oriente en el proceso de aprendizaje. Nosotros creemos que lo que debe orientar el proceso de aprendizaje es entender a la tecnología como una exploración de mundos posibles y entender que un artefacto tecnológico, cualquiera él sea, es un artefacto resultado de un diseño y que un diseño no sólo tiene constreñimientos técnicos, sino que al diseñarse un artefacto por mínimo que sea, también se diseña una forma de vida, porque la deliberación sobre los fines no son independientes de la deliberación sobre los medios. Cuando nosotros imaginamos el mundo en el que queremos vivir, imaginamos el mundo en el que queremos vivir en función de lo que hay, es más, lo que hay lo genera las posibilidades en las que podríamos vivir y todavía no estamos, y entonces, como dice Ortega, queremos (traer) a la existencia por eso producimos tecnología. Bueno yo dejaría aquí y si alguien tiene preguntas empezamos entonces la conversación.

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